jueves, 24 de junio de 2010

Informatonio 34: Airport

24 de junio – 4 de julio de 2010

Alguna vez me dijo un amigo: “La vida es un constante devenir” y yo muy ignorante le pregunté porqué decía eso, a lo que dándome una respuesta muy completa agregó: porque siempre estamos yendo de un lugar a otro, siempre… ya sea por placer, por trabajo, de visita, por turismo, por necesidad, etc… siempre estamos yendo de un lado a otro, sin importar tiempo y distancia… así es la vida”.

Y concuerdo con él, ¡cuánta verdad! Y en ese devenir, ¡con cuánta gente nos topamos!... muchos se convierten en simples transeúntes -pasajeros-, algunos en amigos, otros en compañeros, unos en hermanos y pocos en parte indispensable de nuestra vida…

¿Y cómo surgen éstas distinciones? Creo que primeramente por temperamentos, es claro que hay gente que logra entenderse bien con unos y con otros no, es decir compatibilidad; y en segundo lugar también se trata del tiempo y la distancia que une o separa… no sé si me explico, pondré un ejemplo en donde se juntan ambas características:

Yo tengo un amigo que por afinidad en temperamentos pudimos pasar de conocidos a buenos amigos, sin embargo el tiempo (años) y la distancia (lejana) ha hecho que la amistad se “enfríe”, aunque es un hecho que continúa…

En estos momentos estoy en un aeropuerto, me han dicho que mi vuelo está retrasado por 1 hora y media, pff… que desastre!!! Pero bueno, fue estando en este lugar de constantes devenires, qué he sentido las ganas y el deseo de escribir. Sobretodo porque estos vuelos han hecho encontrarme con amigos que hace algún tiempo he dejado de ver… (Mmmm bueno me tendré que interrumpir, al parecer ya está empezando el abordaje al avión, continuo en la siguiente estación)…

Perdón por el lapsus, pero ya estoy en tierra firme.

Les decía, el tema de “los devenires” se debe de tratar con mucho cuidado para que no afecte nuestras relaciones afectivas… pues como si fueran plantas, las tenemos que regar, abonar y cuidar para que sigan creciendo sanas y fuertes, porque de lo contrario las amistades se enfrían, se enmohecen y en ocasiones terminan por perderse… ya que dejamos que el tiempo y la distancia erosionen y hagan mella de lo bueno.

Es por eso que cuando hayamos tenido una experiencia de este tipo, hay que hacernos varias preguntas: ¿He puesto el suficiente abono de comprensión y comunicación?, ¿he regado la relación la veces, los momentos, en los detalles necesarios?, ¿no he dejado que el ruido del mundo opaque el cristal de la sinceridad y entrega desinteresada?...

Si tu respuesta es afirmativa todo va bien, has puesto todo de tu parte y como ni Dios puede meterse con la libertad humana, me queda claro que es la otra persona que no ha abonado nada recientemente… y en esos caso nada puedes hacer, tristemente, pues no está en tus manos.

Si tu respuesta es negativa, más que preocuparte, ocúpate… tienes mucho por hacer y dar para que las relaciones que has ido cultivando durante toda tu vida no mueran en el olvido, te sigan confiando el tesoro de su amistad y te mantengan lleno de alegría para proyectar al mundo. ¡Y ánimo eh!, pues se necesita fuerza de voluntad y caridad para lograr dar marcha atrás a todo lo malo.

Ya bien lo dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”, pues con amor no existe la soberbia y el egoísmo… y en consecuencia sólo hay donación, generosidad, solidaridad, empatía, trato deferente, caridad heroica (e inclusive oculta) y sobre todo tu presencia -toda tu persona- para estar ahí en las buenas y en las malas.

Amigos todos, el informatonio no es más que un esfuerzo en este sentido, años han pasado en donde los he conocido y cada quién ha dejado una marca particular en “Mi devenir”. Espero poder cumplir con la parte que me corresponde por la calidad de su amistad. Gracias por sus respuestas, por su testimonio, por su alegría, por su presencia, por su confianza… espero de corazón poder estar al nivel.

Bueno y sin más me despido, porque ahora mismo estoy nuevamente en el aeropuerto y debo de partir al siguiente destino. Un fuerte abrazo.

Toño

Pd: Mi crisis espiritual ya ha llegado a su cúspide, aunque la bajada es lenta y poco pronunciada. Gracias a todos por sus palabras y buenos ánimos, ¡qué detalles me han dado!...

Pd2: Sigo en la escalada, me encanta (aunque tenga callos sobre los callos)… Próximamente iré a la montaña a practicar lo aprendido y eso me hace muy feliz.

Pd3: Gracias Monterrey y Tuxtla Gutiérrez, me han dado momentos memorables y muy afectivos en estas vacaciones!!! De verdad!!!

Pd4: Gracias por todos los que encomendaron a mi abuela, ya ha salido de peligro, aunque su salud ciertamente ha quedado menguada. Dejo en manos de Dios su salud y nuestro próximo reencuentro. Pff, definitivamente pensar en la muerte y en la enfermedad me ha servido como ungüento para apaciguar el alma.

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