viernes, 22 de agosto de 2008

Informatonio 23

Hola a todos. Ahora quiero empezar agradeciendo a los que me leen, día a día me doy cuenta que en los lugares menos insospechados… alguien se toma el tiempo para ello.

Les escribo desde Guadalajara… ahora vivo y trabajo aquí. La oficina dónde estaba se trasladó a esta ciudad. Estoy comenzando esta nueva experiencia… tengo fe que será una buena etapa.

Seguramente los he dejado ante la incógnita de cómo concluyó el asunto del robo de mis pertenencias… ciertamente el proceso legal continúa en Monterrey y un buen amigo le está dando seguimiento… pero lo último que supe es que ahora mi caso lo tiene un juez y que en estos días emitirá una sentencia, tal vez consignen a la ladrona sólo por el delito de “despojo de inmueble”, pues el delito de “robo” es muy (muy) difícil de probar en nuestro sistema legal mexicano, es triste pero aunque salga baja fianza… creo que esto no quedará “tan” impune. Si bien no recuperaré mis cosas, la señora se quedará con antecedentes penales.

Yo gracias a Dios, a mi familia y a ustedes mis amigos he vuelto a empezar, comprar ropa, tramitar mis documentos oficiales, etc… en fin, cosas materiales que son tan útiles en esta vida. 

Ya ha pasado casi un año del problema… vean cuán rápido pasa el tiempo y a la vez suceden tantas cosas a nuestro alrededor. Así se nos va la vida en un abrir y cerrar de ojos… ¡¡¡Imagínense cuando seamos ancianos y les mande el informatonio No. 500, jeje!!! Yo me pregunto ¿a esa edad seremos diferentes? ¿habremos hecho todo lo que nos planteábamos? ¿cómo terminaremos nuestros días?... sólo Dios lo sabe, tantas preguntas y tanto silencio…

Por eso quiero hacerles una invitación para aprovechar el tiempo, ese don tan valioso a veces despreciado… no vaya a ser que se nos pase la vida durmiendo siestas, viendo la televisión, chateando por internet o facebook, encerrados en nuestros cuartos… encerrados en nosotros mismos…

Simplemente pregúntate ¿Cuándo fue la última vez que saliste a correr? ¿a platicar con la familia? ¿o leer un libro? ¿hace cuánto que no hablo con Dios? ¿hace cuánto que vivo en el mismo círculo vicioso? ¿hace cuánto que mi vida es la misma semana tras semana?...

Les dejo aquí esta reflexión que yo me he hecho últimamente y de la cual si no viene por lo menos una acción concreta, tarde o temprano llega el remordimiento que nos hará salir de nuestro letargo.

La vida con sus altas y bajas vale la pena vivirla y la esperanza de ser mejores nunca muere en nuestro interior, esa es la razón de nuestros esfuerzos, nuestros estudios, de nuestros desvelos, nuestros sufrimientos… 

Y como diría la madre Teresa de Calcula “nunca te detengas” o si prefieres como dice una famosa marca de whisky: Keep walking!!! Jeje, la esencia es la misma…

Toño