jueves, 7 de febrero de 2008

Informatonio 20

Saludos a todo el mundo.

Finalmente regreso a las andadas, jeje, ya ha pasado mucho tiempo desde mi último informatonio. Ciertamente han pasado tantas cosas en “la vida”, que en verdad es hasta ahora cuando logro aclarar la mente para escribir esto. Intentaré explicarles.
Yo estoy convencido de que la vida está y estará siempre llena de muchas sorpresas o sobresaltos, las cuales según las circunstancias nos podrán alterar de dos maneras: fundamentalmente o no.

Pero si se preguntan por qué empecé este mail de manera tan filosófica, me permito desarrollarles a continuación el porqué:
Como bien saben llegué a trabajar a Monterrey en el mes de Agosto, después de haber dado dos años de mi vida de colaborador (aunque algunos piensan que fui misionero en Kenia, fraile en filipinas o monje cartujo de los Alpes, en el mejor de los casos, jeje). Y la verdad es que en ese tiempo realmente viví muchas experiencias de mi fe católica, pero también y sobre todo lo que ahora quiero resaltar, es lo aprendido en el ámbito humano.

Estos casi seis meses que he pasado en Monterrey no han sido ciertamente fáciles y para no hacerles muy larga la historia, la podría resumir en dos palabras: “Soy pobre”, jeje.

Bueno y para explicarles no puedo hacerles definitivamente tan pequeña la historia… al llegar a Monterrey como buen foráneo renté una habitación con una señora. A la semana de estar ahí cerró con candados todos los accesos y me acusó de haber robado una línea de cablevisión (televisión de paga), por lo que supuestamente ella se había hecho acreedora de una multa por 50 mil pesos (5 mil dólares) que yo le tenía que pagar o de lo contrario no me dejaría sacar ni una sola pertenencia de mi habitación, y así es hasta ahora. Desde ese momento he empezado un proceso legal muy desgastante para defender mis cosas, pero sobre todo la verdad y me he tratado de establecer con lo poco que tenía en ese momento y con la ayuda de muchos amigos y mi familia, para mi fortuna (ahora ya estoy mejor, aunque sigo en el proceso legal). 

Pero “soy pobre” no porque no tenga mis cosas, pues a fin de cuentas al irnos de este mundo no nos llevaremos ni el polvo de nuestros zapatos, sino porque me he dado cuenta de lo pobre que es el ser humano. Sí, nuestra vida es muy pobre si nos tratamos de sostener de nuestras seguridades, de nuestros proyectos, de nuestros planes, de nuestros deseos, de nuestros gustos… en fin, de nosotros mismos, pues tarde o temprano llegará un cambio, brusco, de manera inesperada, que nos cambiará la vida.

Y reflexiono sobre esto porque a mi alrededor han sucedido varias cosas de ese tipo… Un amigo se enfermó de gravedad y no se recupera, se murió el papá de una muy buena amiga, otro amigo se va al extranjero con un futuro incierto, una amiga llega a Monterrey buscando una mejor oportunidad laboral, otro amigo le dirá a sus papás que se quiere ir de sacerdote, mi vecino no soporta las dificultades de la vejez y la soledad, la señora que nos ayuda con la limpieza anda con problemas de un marido adultero y drogadicto, un cocinero conocido sufre con la próxima operación de corazón de su mamá, una amiga que se desespera por la falta de trabajo…

Es verdad, somos pobres si no tenemos de donde asirnos, donde sostenernos, pero si tenemos nuestros valores cimentados, nuestros principios bien arraigados, nuestra voluntad bien formada, nuestras convicciones constantes… nada nos inquietará. Pues todo pasa, tarde o temprano lo bueno o lo malo caduca. Y como una planta podada, crecemos más.

(Pero si aunado a eso tienen fe, ¡ya la hicieron!, pues como dice un Santo (cuyo nombre ahora no recuerdo): “No importa si a mi vida llegan alegrías o tristezas, salud o enfermedad, éxito o fracaso. Yo sigo de pie, luchando, porque Jesucristo me sostiene”.)

Ahora si me despido con un recuerdo en mis oraciones, más les pido que no se olviden de este siervo inútil, jeje… que también necesito de sus oraciones…
Dios quiera que para el próximo informatonio podamos mirar atrás y sólo recordar con alegría lo que hemos logrado superar….
Pues como dice en una frase el Quijote a Sancho Panza, “si los perros ladran es porque vamos avanzando”… sigamos pues avanzando…

Toño