jueves, 22 de febrero de 2018

Informatonio 63: Carencias resilientes

22 de Febrero, 2018.

A menudo acostumbro a usar la frase de que “El tiempo lo cura todo”, pero suelo también decir que lo difícil radica en que no sabemos el periodo y la dosis necesaria para que “dicho tiempo” haga efecto, y esa es la parte más complicada.

La vida es pues un proceso y ante las carencias nos doblamos, entramos en crisis, lloramos sin remedio, nos llenamos de miedo, nos revolcamos en la victimización y nos vemos minimizados como seres agraviados, cotidianamente.

Es en medio de esta pobreza interna que nuestras carencias sobresalen por su resiliencia, es decir nuestras carencias demuestran que pondrán el dedo en la llaga una y otra vez, sin cansancio. Nuestras carencias son persistentes, nuestras carencias son astutas como serpientes. Si no te levantas te echan más tierra encima y pareciera que fueran un pozo sin fondo, pues por más que intentamos tocar base, no llegamos ni de puntillas.

Que si el salario que tengo no me alcanza, que ya no aguanto a mis papás, que nunca me llegará el amor, que no encontraré un buen trabajo, qué estoy muy gord@, que no puedo con mis vicios, que mi pareja es lo peor, que no supero mis traumas de la infancia, que no tengo amigos, que no dejo de enfermarme, que hace mucho frío (o calor), que no puedo quedar embarazada, que me siento solo, que mis hijos son ingratos, que me asaltaron en la calle, que sólo me rodean hipócritas, que no termino de pagar mis tarjetas de crédito, que todos los hombres (y las mujeres) son iguales, estoy muy cansado de vivir, ya no puedo pagar mi casa, no me alcanza el tiempo para terminar mis pendientes, estoy desaprovechando mi tiempo… y una lista que podría nunca terminar.


Nuestras carencias son resilientes: a mi me atacan todos los días, me desvelan por las noches con dudas viejas y a veces hasta me hacen llorar con cuestionamientos nuevos. Soy igual que todos, entro y salgo de mis crisis constantemente. Más no por ello me voy a quedar con los brazos cruzados, no por ello voy a dejar de encontrar alternativas y no por ello evitaré buscar ayuda si no puedo yo solo.

Con cada año que pasa y con cada experiencia que vivo, no dejo de agradecer lo que hoy soy y lo que he logrado superar. Veo hacia atrás y veo un camino duro, ni mejor, ni peor que el tuyo. Veo mi camino, me voy conociendo en las buenas y en las malas. Reconozco mis virtudes, me duelen mis defectos. Enfermedades, dificultades, problemas, limitaciones… ¡caray que venga lo que tenga que venir!, siempre y cuando estemos dispuestos a perseverar y que el bagaje que tenemos nos sirva como bastón para sostenernos con paciencia.

Escucho sus penas y suspiro profundamente, veo sus dolores y me cuesta tragar saliva, me confiesan sus sinsabores y sólo pienso en cómo hacerle para que salgan avantes, pues no tengo como pagar las tantas glorias que he pasado junto a ustedes, mi familia, amigos, amores y testigos.

No me queda más que tratar de corresponder la enseñanza de aquellos que ya se me han adelantado, pero que fueron ejemplo al no claudicar. Ellos se han ido, pero yo sigo aquí, aprendiendo como tu en esta gran aventura de la vida. Por ello y por toda la gente que amas, sigue caminando.


!Todos los días y en cada momento las carencias seguirán llegando a tu puerta, pero recuerda que tu capacidad de sobreponerte será siempre mayor que ellas!. Si resiliencia viene del término latín resilio, que significa «volver de un salto», pues prepárate a brincar más alto, más fuerte, más lejos.

A.R.


Videos de personajes resilientes:


Canción: El Aguante - Calle 13

Conferencia: Volver a empezar – José Mújica

Película: La vida es bella