“Tu dirás ¿cuánto tengo que desembolsar? para ser el dueño del lunar que te adorna a un lado de tu boca, tengo mucho amor para gastar, contigo lo quiero derrochar hasta quedarme en banca rota. Véndeme esos ojos de color café, yo te ofrezco una luna de miel, y en un saco pétalos de rosas. Véndeme todo tu cariño de una vez por que como debes de saber, no todo con lana se compra. ¿Cuánto me cuesta tu amor? dime cuál es su valor, si vale un millón de besos yo tengo más que eso, que de besos tengo lleno el corazón.”
¿Romántica verdad?
Pero yo no haré la pregunta, sino la afirmación: Cuánto nos cuesta el amor!!! A todos sin lugar a dudas… hombres, mujeres, jóvenes, adultos, extranjeros, mexicanos, casados, solteros, novios o amigos… a todos nos cuesta mucho. Reconocerte necesitado de alguien más, reconocerte necesitado de compañía, reconocerte necesitado de amor… Pfff, cuánto nos cuesta en verdad!!!...
Y es que es innato este sentimiento desde lo más intimo y profundo de nosotros mismos, a veces quiere salir a gritos, a golpes desde nuestro pecho y no logra hacer más que empujar lagrimas que fluyen naturales desde las mejillas, sobretodo en esos buenos momentos de melancolía.
Ya lo dirá bien mi Mtro. Vicente López: “Los seres humanos somos producto de la ternura, de la caricia y el amor… la ternura implica reconocer que somos débiles y frágiles… la ternura es algo que se desea siempre, pero se obtiene poco… es entender que no se trata de existir, sino de coexistir, no de vivir, sino de convivir…”
Tengo amigos que buscan una pareja y no encuentran, buscan incansable y heroicamente… y otros que como yo esperan el momento adecuado, sin prisas y sin presiones sociales. Pero lo que sí es verdad es que como me decía un amigo: “hay que buscar o esperar con humildad”, porque de eso depende que seamos felices o infelices en el proceso.
Y lo digo para todos, hasta para los que ya tienen a alguien, pues a veces en medio de las relaciones hay que seguir buscando y seguir esperando con humildad… o mandamos por un hoyo todo el esfuerzo invertido en esa relación.
Concluyo nada más con un consejo: “disfruten el momento”, y si están en el proceso de zalamería y flirteo (Sí Cecilia, así se dice), creo que como en toda lucha por un objetivo, el camino transitado para llegar a él se vuelve muchas veces en lo más enriquecedor, lo que da más fuerzas, más experiencias… Y a la vez es divertido.
Ahora soy feliz, eso que ni que… Ah pero cuánto nos cuesta el amor!!!...
Por ahí alguien me dijo una frase interesante: “La mitad de las mujeres no saben lo que quieren y la otra mitad son complicadas”... pero ojo con la contraparte: “La mitad de los hombres no saben comprender y la otra mitad se hacen tontos”…
No soy de la idea de enfatizar ninguna de las dos, pero creo que todos debemos de ver si no hemos caído en alguno de estos extremos… porque entre tantas letras algo de verdad se asoma.
Les mando un fuerte abrazo y les deseo que el amor les cueste MUCHO, pero sobretodo que tengan TODO para poder comprarlo (Y no hablo de $$$)…
Saludos
Toño
PD: Con dedicatoria a ti, que hoy sí me inspiraste.