Saludos, me alegra en esta nueva edición el poder contar con nuevos mails en mi cuenta, nuevos amigos con quien compartir.
Siento mucho lo del mail anterior, creo que algunos no pudieron abrirlo, debido a eso también anexo en este mail el informatonio anterior, si queréis pueden leer primero eso y pasar a lo siguiente.
Primero que nada felices pascuas de resurrección, espero que en esta época recarguen pilas para dar de sí hasta lo último… siempre en pro de los demás…
Bueno, como les comentaba en el anterior mail me fui de misiones de evangelización toda la Semana Santa, la misa de envío fue en la Basílica de Guadalupe y luego nos fuimos a un municipio que se llama Aquixtla, en la Sierra de Puebla, donde la verdad es que la realidad que vivimos no era pobreza, era miseria.
La gente vive ahí con casi nada, con muy poca comida y recursos… pero saben qué es lo mejor de todo esto, son felices!!!, no es que sean conformistas, sino que tienen una fe envidiable que les sostiene y les hace avanzar día a día.
Yo fui como responsable de un grupo de 11 jóvenes misioneros, nos tocó un pueblito que se llama Almeya, a una hora en carretera de terracería desde Aquixtla. Fue la verdad bastante difícil, nos quedábamos a dormir en una hacienda abandonada y hacía mucho frío, carecíamos de muchas cosas, sin embargo la sonrisa de la gente que nos recibía en sus pequeñas casas de madera nos daban ganas para seguir, aunque cabe mencionar que nunca en mi vida había comido tantos frijoles (judías), arroz y tortillas hechas de mano (en el desayuno, la comida y la cena, siempre!!!), habré engordado unos kilitos más… jeje…
Uno de los aspectos más difíciles de ese pueblo es que las casas estaban muy alejadas y todo lo hacíamos a pie, es más, la última casa estaba detrás de un cerro!!!
Sin embargo fue una semana como nunca, la gente ahí sí está comprometida con sus creencias, van a misa, ofrecen lo poco que tienen, se confiesan, comulgan y se entregan a vivir la caridad.
Con decirles que habían viejecitas de 75 años o más que hacían todo el recorrido del vía crucis de 20 kilómetros y bajo el sol!!!
Hay tantas anécdotas que me gustaría contarles de ésta experiencia, pero no terminaría ni en diez hojas, pero lo que sí les digo es que no cabe duda de que Dios provee de bendiciones a quien se le entrega, tan sólo en esa parroquia hay bienhechores que se han encargado de cambiar todos los pisos de tierra por uno de cemento y ahora todos los techos de cartón por aluminio… es gente trabajadora y humilde…
Sin embargo todo por bien servir se acaba, así que tuvimos que regresar, la misa de resurrección la tuvimos junto a más de 17 mil misioneros y la verdad es que se notaba un cambio en el rostros de todos y aunque algunos venían sucios, con una semana sin bañarse, sin afeitarse, mal comidos, enfermos de diarrea o cosas similares… se les notaba felices, llenos… con una actitud diferente hacia la vida…
Ahora ya me encuentro de nueva cuenta en Saltillo, con pilas recargadas… ahora debo seguir con la conclusión de las actividades que comencé hace un año, ya que de esa manera será más fácil el seguir adelante, por cierto la página de nosotros ya está terminada, es www.timonsaltillo.org espero les guste y puedan entrar para darme su opinión…
Este fin de semana tuve una experiencia también muy bonita y difícil, fuimos a un hospital a dar un poco de aliento a todos los enfermos… había de todo, enfermos de SIDA, con cáncer, cirrosis, epilepsia, gente muy anciana y hasta un joven en coma, quien después de que llegamos a darle la bendición, murió… ahí fueron las lagrimas y el crujir de dientes de los familiares… ¡cuanto sufrimiento hay en el mundo y a veces ni siquiera nos percatamos…!
Fuimos porque queremos hacer un apostolado en ese hospital, que sirva para llevarles un consuelo y sobre todo una sonrisa, la mecánica será disfrazarnos de payasos y hacerles pasar un rato agradable, aunque siempre con el compromiso en la fe… creo que se puede hacer mucho… ya después les cuento como le dimos seguimiento a este trabajo…
Y para no hacerles el cuento más largo finalizo no sin pedirles sus oraciones, pues es ahora precisamente cuando se cultivan los frutos de nuestro trabajo, pero aunque la expectativa siempre es motivadora, los resultados son los que al fin de cuentas importan… y en un trabajo donde tu empresa es trabajar con almas, el ver que se alejan de Dios o no han hecho una experiencia de Cristo, es triste, aunque siempre Dios provee y ya empiezo a ver resultados, una nueva oportunidad para no rendirse y seguir adelante.
Cuídense mucho y les encomiendo en mis oraciones.
Toño
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