Saludos, como están todos, doy la bienvenida a algunos
nuevos contactos al informatonio, que aunque no es el
primero, servirá para “informar” -aunque sea un poco-
sobre mi rumbo o paradero para quien quiera saber.
Dándole seguimiento al mail anterior, pues les cuento
que después de un mes de estar en la agradable ciudad
de Saltillo, Coahuila, el ritmo de vida se hace más
organizable, mi horario de trabajo ya está bastante
ocupado y eso es lo mejor, pues prefiero tener mucho
trabajo que no hacer nada, aunque por lo pronto el
acento norteño ya se me empieza a pegar, jajaja (la
raza, los batos, la troca, etc).
De lunes a viernes nuestros días son parecidos, y digo
“nuestros” porque mi compañero colaborador (Memo, de
Sonora) también tiene el mismo horario. Trabajamos en
un colegio que se llama Instituto Cumbres y formamos
un Club en donde les enseñamos moral y valores
cristianos a niños desde 5o. de primaria hasta jóvenes
profesionistas. Los sábados organizamos otras
actividades extras, ya sea algún evento de convivio o
de logística con los responsables de los equipos y el
domingo siempre es para pasar el día en comunidad con
los sacerdotes, ya sea haciendo un poco de deporte,
viendo alguna película en casa, etc.
Estas son nuestras semanas mientras se organizan otras
actividades en el calendario, por lo pronto yo sigo
viajando la segunda semana de cada mes a las ciudades
de Piedras Negras (Black Stone City, frontera con EU)
y Monclova, ciudades en donde también participo en la
organización de otras actividades de formación y apoyo
al sacerdote que de la gira.
De novedades puedo contarles que el fin de semana
pasado fuimos a un retiro a un lugar que se llama
“Teotepec”, un lugar rodeado por montañas y en donde
se debe descansar muy bien cuando se va con ese
propósito, y digo esto porque después de haber subido
a dos montañas me siento muy cansado, estoy raspado en
todo el cuerpo y asoleado, aunque me sirvió mucho para
salir de la rutina, pues con tanta naturaleza hasta no
dan ganas de regresar a la ciudad.
Mi experiencia hasta ahora ha sido muy buena, he
conocido a gente muy caritativa que me ha abierto las
puertas de su casa, gente amable y amigable… pero lo
que más me deja es el estar con-viviendo con
sacerdotes, pues es muy enriquecedor… ver como día a
día se desgastan por ayudar a los demás, ver como
tienen problemas como cualquier persona pero que a
pesar de eso siguen ofreciendo una sonrisa, ver como
llevan una vida de oración admirable, la cual les
sirve de sustento ante los problemas de la vida… en
fin, no sé si alguno de mis lectores haya tenido una
experiencia similar, pero la verdad es que lo
recomiendo al 100 por ciento, el tener gente “santa”
que te rodea y acompaña, te llena de bendiciones.
Y bueno después de ponerme un poco filosófico, ahora
sí me despido, no sin antes decirles “gracias”, mil
gracias por sus correos, sus buenos deseos y por
leerme, claro. Sepan que están en mis oraciones y que
les deseo lo mejor.
Hasta la próxima.
Toño
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